El Volcán Villarrica, conocido por el pueblo mapuche como Rucapillán ("casa del espíritu"), se alza a 2.847 metros sobre el nivel del mar y es considerado uno de los volcanes más activos de Sudamérica. Su cono casi perfecto, coronado por nieves eternas y una fumarola permanente, domina el paisaje de toda la zona lacustre.
En su cima se encuentra un cráter de 200 metros de diámetro que alberga un fenómeno extraordinario: un lago de lava activo con temperaturas cercanas a los 1.250°C. Durante las noches despejadas, el reflejo rojizo de la lava incandescente es visible desde kilómetros de distancia, creando un espectáculo natural único.
Ascenso al volcán
El ascenso guiado es una de las experiencias más populares de la zona. La caminata parte desde el Centro de Ski Pucón, en la ladera norte, y toma entre 4 a 6 horas hasta la cumbre. Desde arriba, las vistas abarcan los volcanes Quetrupillán y Lanín, además de los lagos Villarrica y Calafquén. Es obligatorio ir con guía certificado y equipo completo (crampones, piolet, casco).
Cuevas volcánicas
En las faldas del volcán existen cuevas de lava habilitadas para visitas guiadas, con unos 700 metros de recorrido iluminado donde se puede observar la constitución geológica del volcán. Están abiertas todo el año y cuentan con un Centro de Información Volcanológico.
Importancia cultural
Para el pueblo mapuche, el Villarrica es morada sagrada de los antepasados (pillanes). A diferencia del volcán Llaima, asociado al mal, el Villarrica representa lo positivo y sigue siendo honrado con ceremonias de nguillatún en las comunidades cercanas.
Seguridad
El volcán es monitoreado permanentemente por el SERNAGEOMIN. Antes de planificar un ascenso, consulta siempre el nivel de alerta volcánica vigente. La última erupción significativa fue en marzo de 2015.